
En algunas regiones de México, se acostumbra que los niños contesten al llamado de un adulto con un “¿mande?” o “¿mande usted?”. A mi mis padres nunca me educaron para responder “¿mande?” ante su llamado, así que un simple y llano “¿qué?” era más que suficiente.
Siendo aún un niño, fui a visitar a mis abuelos, y fue ahí donde recibí mi primer corrección de cómo, según ellos, se le debe contestar a un adulto: no se dice “¿qué?”, se dice “¿mande?“.
Quiero pensar que ésta manera “correcta” de contestar, tiene su origen en la época de la colonia española en México, cuando algunos indígenas contestaban al llamado de cualquier español con un “lo que asté mande patroncito”.
Traigo a colación este tema, porque hace algún a un niño lo regañó su maestra por responder con un “¿qué?” en lugar de con un “¿mande?”. Cuando llegó a su casa y contó lo sucedido, le aclaré al niño que él no estaba contestando incorrectamente, sino que su maestra simplemente creía que esa era una forma mal educada de contestar. Le expliqué que contestar con un “¿qué?” era totalmente correcto; y le sugerí que le aclarara a su maestra, que yo le conté que no se dice “¿mande?”, se dice “¿qué?”.






















Ultimos comentarios: